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La lactancia materna ayuda a prevenir enfermedades mentales

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Tras un seguimiento de catorce años a un grupo de niños, unos científicos australianos han concluido que cuanto más largo sea el periodo durante el cual se consuma la leche materna, más protegida estará la salud mental de los menores, al menos hasta la adolescencia.

Lactancias cortas = peor salud mental

El estudio contó con la participación de 2.366 menores. En él se anotaron la forma de alimentación infantil y el tiempo que duró la lactancia en cada caso, dividiéndolos en leche materna o artificial por un lado, y menos o más de medio año, por otro. La investigación fue dirigida por Wendy Oddy, del Instituto de Telethon de Investigación de Salud Infantil, y arrancó en 1989.

Los resultados del trabajo científico han sido publicados en el último número de The Journal of Pediatrics. En el artículo, los investigadores comentan que tuvieron en cuenta “los posibles factores que podían alterar los resultados”, para así poder aislar al objeto de estudio, la lactancia materna.

Una separados los factores que pueden alterar los resultados, la asociación entre los trastornos mentales de los niños y las lactancias cortas persiste. Una lactancia de menos de seis meses favorece tanto los trastornos internalizantes como los externalizantes.

Hay varias cuestiones a tener en cuenta a la hora de analizar los mecanismos que permiten esta relación entre lactancia materna y salud mental. Por un lado, el contacto con la madre “durante la lactancia tiene un efecto positivo en el desarrollo de aspectos neuroendocrinos necesarios para la respuesta al estrés del niño, que pueden afectar al niño más tarde.” Además, con la lactancia se establece un vínculo con grandes “influencias psicológicas positivas en el pequeño”.

Los componentes bioactivos de la leche materna, así como sus ácidos grasos, también son factores que pueden favorecer un desarrollo psicológico saludable. La hormona leptina, por ejemplo, influye en la reducción del estrés, “mientras que las leches artificiales tienen un efecto depresivo en el comportamiento del niño”.

En definitiva, no se ha hallado el mecanismo exacto ni en qué medida cada factor influye en la relación que se ha estudiado y confirmado. No obstante, parece claro que no faltan las posibles explicaciones a esta asociación entre duración de la lactancia y salud mental del niño.

Es, pues, preciso que se desarrollen programas para animar a las madres “a prolongar la lactancia materna para así beneficiar la salud mental de sus hijos”, tal como afirman los investigadores en su artículo.

Los autores destacaron también que son “las madres más jóvenes, con 12 años o menos de estudios, más estresadas, con menos ingresos y que fumaron durante el embarazo” las que “con más frecuencia amamantaron a sus hijos menos de medio año.”

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