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Radiación visible, una amenaza para tu piel

La luz del Sol tiene algunas ventajas indiscutibles para nuestro organismo, ayudándolo a producir melanina, a obtener vitamina D y liberar endorfinas, generando una sensación muy agradable. Sin embargo, si tenemos en cuenta los estudios de los últimos años sobre la radiación solar, no existe ningún motivo por el que debamos exponer nuestra piel a los rayos del Sol sin ningún control ni protección.

La sobreexposición de la piel y los ojos a radiaciones solares puede acarrear muchos más problemas de salud de los que se creía hace unos años, ya que los efectos nocivos generados por la luz visible y la radiación infrarroja A han sido descubiertos de forma relativamente reciente, a principios del presente siglo.

¿Qué daños puede provocar en la piel la radiación visible?

radiacion-visible-ifc-spainLa radiación visible también es conocida como espectro óptico de la luz, ya que el ojo humano es capaz de percibirla perfectamente. Puede influir en la piel de forma determinante porque penetra en la totalidad de las capas de la piel, incluyendo las más profundas. Esto mismo sucede también con la luz infrarroja cercana.

La luz visible está detrás de la formación de algunos casos de eritemas y fotodermatosis. Se trata de erupciones o quemaduras cutáneas que conllevan problemas de diverso alcance, generados por la hipersensibilidad de la piel a la luz solar.

 

Este tipo de radiaciones estimulan la creación de radicales libres en el organismo y su estructura a nivel molecular es idéntica a la de los rayos ultravioleta A (UVA). Por esta razón, no es extraño que la luz visible genere manchas en las capas medias de la piel. Los cambios en la pigmentación son uno de los efectos más destacados de la luz visible, así como aquellos que afectan al fotoenvejecimiento de la piel o elastosis actínica. La radiación solar es acumulativa y los daños se van manifestando en diferentes zonas del cuerpo, a través de cambios en el color de la piel, pérdida de elasticidad y la aparición de arrugas acompañadas de manchas pardas de tonalidad oscura.

La luz visible puede incluso modificar el ADN de las células, generando indirectamente diversos e importantes trastornos.

No hay que olvidar que la radiación visible abarca la región del espectro electromagnético entre 400 y 750 nanómetros aproximadamente. Esto puede resultar perjudicial también para la salud ocular, generando deslumbramientos, pérdida de agudeza visual y daños en la retina.

Podemos recibir los beneficios del Sol sin necesidad de exponernos directamente a su radiación y a sus nefastas consecuencias. Recuerda utilizar siempre una protección solar adecuada a tu fototipo de piel para prevenir los problemas en el futuro.

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