Protege tu piel en invierno, conoce los temidos rayos UVA

Las radiaciones solares son energía liberada por el Sol que afectan a nuestro cuerpo de distinta forma, según el espectro de radiación en que se encuentren los rayos que recibimos. De toda la radiación que nos llega, tan sólo el 5% son rayos ultravioletas. Sin embargo, ésta resulta ser la radiación más peligrosa para nuestra salud.

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Existen tres tipos de radiación ultravioleta según el tipo de longitud de onda que tienen: UVA, UVB y UVC. La ultravioleta C es peligrosa, pero ya que se queda en la capa de ozono absorbida por el oxígeno y no llega a traspasar la atmósfera, no puede hacernos daño. Los rayos UV tipo B sí son peligrosos, ya que pueden producir cáncer; sin embargo, el 90% de sus radiaciones también se quedan en la atmósfera. Los rayos ultravioletas A son aquellos que más fácilmente penetran a través de la atmósfera y los que mayor incidencia tienen en nuestra piel.

Razones para evitar los Rayos ultravioleta A

La mayor parte de los rayos ultravioletas A y el 10% de los rayos ultravioleta B nos llegan directamente a la piel y penetran en ella generando un color más dorado en las células pigmentarias situadas en la parte más superficial; sin embargo, también son los causantes del fotoenvejecimiento y pueden aumentar los riesgos de padecer cáncer.

Te pones moreno cuando la melanina de tu piel se extiende para protegerse de las radiaciones solares. Sin embargo, si la intensidad de los rayos recibidos es demasiada o el tiempo de exposición ha sido prolongado, tu piel comenzará a quemarse. Esto es un factor de riesgo importante para sufrir cáncer de piel. Las quemaduras se asocian al cáncer de piel tipo melanoma, aunque las quemaduras intermitentes también pueden producir otros tipos de cáncer.

No hay que olvidar que este tipo de radiaciones nos llega de forma directa, pero también a través de reflejos. De esta forma, aunque una persona se encuentre en la sombra, pueden seguir rebotando radiaciones por el reflejo de luz en el suelo u otras superficies. Hay que poner especial cuidado con superficies como la nieve, que refleja el 85% de los rayos solares. También tienen este peligro la arena o el agua, que reflejan el 17% y el 5% respectivamente.

Los rayos UVA no tienen por qué ser peligrosos si se toman las medidas de protección adecuadas para el fototipo de cada piel y el contexto en que nos encontremos.

En cualquier caso, es importante evitar las exposiciones a la radiación sin protección solar y tener cuidado con las lámparas de rayos UVA. El uso prolongado de este tipo de dispositivos puede provocar cáncer de piel, según ha declarado la Organización Mundial de la Salud.

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