Tratamiento del glaucoma

Tratamiento del glaucoma

Lo primero que hay que saber acerca del glaucoma, es que se trata de una enfermedad que se manifiesta a través del aumento de la presión dentro del globo ocular debido a la falta de drenaje del líquido transparente que se halla en la parte anterior del ojo; la función de este humor acuoso es dar oxígeno y nutrir a las zonas que carecen de flujo sanguíneo, entre las que se encuentran la córnea y el cristalino.

Tratamiento del glaucoma

El inevitable resultado de este proceso es un daño en las fibras del nervio óptico, lo que redunda en la paulatina pérdida de la visión en quien padece esta enfermedad. Sin embargo, se trata de un proceso que puede controlarse según el estadio en el que se detecte, pero no puede ser revertido. Por lo tanto, todos los tratamientos que se aplican están orientados a que la enfermedad no vaya a más, ya que el daño provocado por el glaucoma es irreversible.

Glaucoma: métodos para tratarlo

El principal objetivo que se busca al momento de tratar a un paciente con glaucoma es disminuir o controlar la presión intraocular. Para esto se utilizan principalmente colirios oftálmicos. Dichos medicamentos pueden actuar de dos maneras: disminuyendo la producción de humor acuoso o mejorando el flujo del mismo.

El anterior no es el único método para tratar esta enfermedad. La cirugía es una herramienta muy efectiva que utilizan los oftalmólogos en casos en los que el uso de colirio no es suficiente:

  • Trabeculoplastia con láser. Esta técnica fue creada para estimular el drenaje en los pacientes que sufren de glaucoma de ángulo abierto, que es el más común y que se produce cuando la red trabecular del ojo pierde su capacidad para drenar. La hay del tipo trabeculoplastia con láser de argón y trabeculoplastia selectiva con láser.
  • Iridotomía con láser. Se utiliza en personas con glaucoma de ángulo cerrado, es decir, cuando el ángulo de drenaje de los ojos es bloqueado total o parcialmente por el iris debido al veloz aumento de la presión intraocular.
  • Iridectomía periférica. Consiste en remover una parte del iris para mejorar el flujo de humor acuoso. Esta intervención quirúrgica es utilizada cuando la ididotomía láser no funciona o no puede ser aplicada.
  • Trabeculoectomía. Consiste en confeccionar una tapa en la capa exterior blanca del ojo (esclerótica). Se crea una ampolla de filtración debajo de la conjuntiva, gracias a lo cual el ojo puede volver a drenar a través de la mencionada tapa.
  • Cirugía de derivación acuosa. Es la alternativa cuando la trabeculoectomía no puede ser realizada. Se trata de colocar un tubo de plástico conectado al extremo de un depósito. De esta manera, se cambia la dirección en la que se desplaza el humor acuoso, llevándolo a una zona por debajo de la conjuntiva.

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